Ni siquiera tu esencia es inmutable

Dibujo de un cerebro humano de perfil

Cada vez que alguien me dice “el mundo no puede cambiar, estamos condenados a repetir lo mismo”, recuerdo nuestra situación en las cavernas y la comparo con la actual. Esta claro que hay problemas, guerras enfrentamientos, pero quiero pensar que estamos mejor que cuando nos matábamos entre nosotros con palos y piedras.

Suelen argumentar en contra de esa mejora del mundo en tan “pocos” milenios, que el ser humano es como es y que no puede cambiar, hecho que si bien comprendo dada la lentitud del cambio evolutivo en la naturaleza no comparto del todo, y suele contra argumentar que somos mucho menos violentos que los primeros homo sapiens aunque sea solamente por nuestra vida en sociedad.

Y asi es cuando llego a videos como esta Charla TED que no solo implica que el cerebro cambia constantemente , sino que afirma que el aprendizaje depende de ese cambio continuo, y de este modo tan sencillo me doy cuenta de que la inmutabilidad del ser humano es una cuestión relativa, aunque el cambio sea dolorosamente lento.

Una charla curiosa para acabar la semana, ¡buen finde!


Cuando la transparencia no es sexy

un feligrés reza arrodillado cerquita del altar que representa su fe en pleno sermón.

El daño causado por las diferentes sectas en la historia a la humanidad es claro y evidente, torturas, asesinatos, guerras, esclavitud, ignorancia forzada… cuando los cuentos de hadas se sitúan por encima de la ciencia, tenemos un grave problema.

Sin embargo, a raiz de la intolerancia, y no precisamente a la lactosa de las huestes clericales, es que surge un tipo de característica humana y es la invisibilidad. No, no hablo de un nuevo camuflaje experimental, sino de confundir respeto con no querer ver.

Para muestra un botón, del tamaño de un rascacielos pintado de fucsia, que nos proponen en este Ted Talk que trata precisamente de esto “Si no ves mi realidad, no me ves a mi”… aunque creas que si.


No por mucho “tempranar”

Imagen de un atardecer en la playa bajo una sombrilla

… amanece mas madruga. O como dice realmente “No por mucho madrugar amanece mas temprano, y es que, sobre todo en el proceso de aprendizaje, las prisas no son buenas consejeras.

Evidentemente uno puede aprender o martirizar algo en concreto en un curso intensivo de 12 meses y obtener todo tipo de papelitos que dice que uno “sabe”; pero la realidad es que ser maestro en algo requiere mucho mas recorrido a largo plazo.

En torno a esta idea se organizan los chicos de Ideas Agiles, en este fantastico podcast en el que hablan de la experiencia de una persona a nivel laboral y cuando se le puede empezar realmente a llamar “senior”.

Y es que no se acuesta uno aprendiz y se levanta maestro, uno debe ser ambas cosas toda su vida (si desea ir en el camino adecuado por supuesto):