La economía de mercado: el democratizador definitivo

Son muchas y diversas las paradojas que azotan nuestra mente cuando tratamos de comprender las causas de guerras y tiranías, al tiempo que buscamos el método “definitivo” para lograr mejorar – como decía mi bisabuela – “aunque sea una miaja” esa mundo nuestro.

Hubo un tiempo (que aun perdura en gran parte del globo) en que la forma de generar prosperidad era armarse, caminar en una dirección y matar todo lo que se encontrara en nuestra trayectoría saqueando todo y a todos a nuestro paso.

Así ganábamos – robábamos – antaño riqueza, la simpatía de nuestros seguidores al recibir parte, y el pavor de nuestros enemigos por lo que pudiera pasarles si se oponían a nuestro dominio.

Mejor arruinados que muertos

Suena crudo pero en general, el hecho de que la evolución del mercado requiere de “clientes”, hace que la guerra “tradicional” en que los cadáveres eran el ROI mas abundante, por otro tipo de guerra, la guerra económica.

En esta situación siguen sufriendo personas, pero al menos sobreviven para luchar otro día, otra batalla, otro envite. En el fondo cambiamos un tipo de violencia por otra, pero creo que ganamos en el cambio.

Be Money my friend

Esta necesidad de “clientes” para el florecimiento de la riqueza provoca que, además de ese relativo “apaciguamiento”, los regímenes absolutistas que no tienen recursos naturales que vender, no se sosténganme e incluso aquellos que se basan esa estos recursos, una vez liquidados estos, caigan también.

Si, en una red económica cada vez más interconectada, el aislacionismo se torna en suicidio, de algun modo. gracias a la necesidad de divisas, esa indolente e inamovible piedra de granito se acaba convirtiendo en el futuro canal por el que fluirá el capital erosionando lenta pero inexorablemente el bloque que atenaza a sus semejantes.

Schindler es tu amigo

Concluyendo estas pequeñas reflexiones, mal que nos pese, la economía de mercado es el motor que – no sin la necesidad de plantar batalla ante la injusticia – nos mantiene en el camino … no diré recto, diré menos gore.

Ahora las guerras no se libran con espadas, sino con teclados, no se lanzan panfletos, sino que se comunica en redes sociales. Menos – abiertamente – violento, pero en el fondo, bastante dañino, no obstante , aun con todo eso, mejor que la alternativa de palos y piedras, pues sobrevivimos para luchar un día más.

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